Este cangrejo está seguro de que si aplicas de verdad algo de lo que a continuación vas a leer, podrás cambiar el mundo y contribuir a crear un planeta para todos. Foto original: Copinpeth.

Humano, tú puedes cambiar el mundo

Hasta ahora en mis artículos de concienciación ambiental te he hablado mucho de los problemas de la naturaleza. Y de cómo el Homo sapiens los genera y potencia. En algunos momentos he hablado de un panorama muy oscuro, aunque siempre he intentado ofrecer soluciones. Pero lo que nunca ha hecho este cangrejo es decirte que TÚ PUEDES CAMBIAR EL MUNDO. Y hacer que la humanidad y el resto de seres vivos tengamos un hogar habitable.

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¿Cómo pinzas se puede hacer?

Cambiar el mundo es algo que suena demasiado grande como para que lo haga una persona. ¡No te digo un cangrejo! Pero partamos de un principio básico que siempre uso en las redes sociales: las consecuencias de las pequeñas acciones.

¿Has apreciado alguna vez lo magníficas que son algunas nubes? Son capaces de oscurecer un día soleado y de crear espectaculares tormentas. Pues esas nubes, demasiado grandes para ser creadas por el ser humano, están formadas por pequeñas partículas de agua. Pequeñas partículas que poco a poco se evaporaron y se unieron las unas a las otras para hacer semejante mole.

Hace poco te conté cómo se forman las tormentas. ¡Es muy interesante!

De la misma manera, las largas calzadas romanas que en su momento articularon Europa no son más que millones de pequeñas piedras bien colocadas. Y tú eres esa partícula de agua. Tú eres esa piedra. Afortunadamente, de manera metafórica. Y es que tienes una grandísima ventaja frente a estos dos ejemplos: eres un animal social. Y puedes hacer que otras piedras o partículas de agua se sumen.

Este cangrejo está seguro de que si aplicas de verdad algo de lo que a continuación vas a leer, podrás cambiar el mundo y contribuir a crear un planeta para todos. Foto original: Copinpeth.
Este cangrejo está seguro de que si aplicas de verdad algo de lo que a continuación vas a leer, podrás cambiar el mundo y contribuir a crear un planeta para todos. Foto original: Copinpeth.

La ley del cotilleo

Mis esbirros humanos me dicen que el cotilleo es una forma infalible de transmitir noticias. Vale que es una manera extrema de hablar, pero es cierto que los humanos tenéis esa necesidad de compartir las cosas. Y que lo que una persona dice puede extenderse rápidamente por una red social (red de humanos, no hablo de cosas digitales).

Bien, pues como si fueras una maruja (con todos mis respetos) empieza a difundir entre tu gente lo esencial que es cuidar el medio ambiente. Conciénciales de lo importante que es para vuestro propio futuro. Difunde el mensaje de que nada sirve el dinero si no vais a tener un lugar en el que disfrutarlo. Que el progreso y la inteligencia se basan en el respeto al entorno del que dependéis y que inocentemente sufre vuestros desmadres.

Como ves, no te estoy pidiendo que transmitas el típico mensaje de “salva a los animalitos” o “cuida el medio ambiente”. No. Está claro que no funcionan, que hay que ir más allá y hacer entender a las personas que todos somos parte de un mismo sistema del que todos dependemos. Hacer ver a todo el mundo que esto les perjudica a ellos mismos. En otras palabras, hay que transmitir un mensaje eficaz.

En este blog tienes mucho material para aprender sobre los riesgos que conlleva seguir así para que adquieras herramientas que te ayuden a persuadir a otras personas. Debes hacer que lo interioricen.

Los humanos imitan a otros humanos

Una de las fórmulas que emplean los animales para adquirir comportamientos es la imitación. Y los humanos no sois menos (sino, ¡muchos anuncios no funcionarían!). Desde pequeños imitáis a vuestros padres, familiares y personas cercanas. Y de adultos seguís haciéndolo. Incorporáis a vuestra vida hábitos que veis en otras personas. Hábitos que te los venden como buenos, aunque sean tan malos como comer todos los días en el McDonald’s.

Adquiere hábitos responsables con la naturaleza, el medio ambiente y tu futuro y contágialos a los demás. Sé una persona ejemplar que sabe vender bien las ventajas de aplicar esos nuevos hábitos. Vender bien no implica atosigar o denigrar a quienes no los aplican, sino transmitirles con el ejemplo y tu comunicación todos sus beneficios. Tanto personales como los que se aporta a otros humanos y seres vivos.

Te dejo que Eduard Punset te hable un poco sobre las neuronas espejo y de cómo los humanos las usáis para imitar a los demás.

Controla sólo lo que puedes controlar

Para cambiar el mundo tienes que tener muy claro cuáles son tus límites de actuación. Muchas personas se obcecan en controlar lo que está fuera de su control y pierden mucho tiempo y energía en ello. Tiempo y energía que se se aprovecha mejor si uno se limita a hacer lo que puede hacer. ¿Sirve de algo desesperarte por recibir una llamada que nunca llega? ¿No es mejor olvidarse de la llamada para ponerte hacer cosas que sí puedes hacer y, como mucho, preocuparse de atenderla si llega?

Hay humanos que dicen que pasan de cuidar el medio ambiente porque existen mayores amenazas como una hipotética inversión de los polos magnéticos o una catástrofe nuclear. Algo que, de pasar, es muy difícil que puedan evitar. A ellos se les aplica este principio. Porque resulta que las consecuencias de destrozar el planeta y su propio futuro SÍ que las pueden evitar o, al menos, mitigar.

En La mente es maravillosa hay un corto artículo que trata este tema, que te recomiendo que te lo leas.

Una dosis de amor propio

La principal teoría cangrejil de por qué los humanos no os tomáis tan en serio el medio ambiente es que no os queréis a vosotros mismos. Ya te hablé profundamente de esto en mi primer artículo de opinión. Así que una de las maneras más efectivas de cambiar el mundo y hacer que TODOS podamos vivir en él es potenciar la autoestima. La tuya propia y la de los demás. Porque mientras te sigas queriendo tan poco como para destrozar tu salud y tu casa no hay nada que hacer.

Sí, tú puedes cambiar el mundo

Si aplicas algo de lo que te he dicho y consigues que dos personas lo apliquen y esas dos personas logran cada una que otras dos lo hagan, habrás iniciado una revolución. Así funciona la reproducción de las bacterias sociedad humana y hay cientos de ejemplos de cómo esto es algo real.

Así que venga, humano. Rinde homenaje a mi último artículo de opinión y empieza a cambiar el mundo. Este cangrejo insiste: tú puedes.

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